6/1/2025

Entrevista a Joaquín García Albero y Elena Sahún Saura

Premiados en los Premios Literarios en Patués “Vila de Benás” 2025

Desde la Asociación Turística de Laspaúles, queremos reivindicar y celebrar una de las joyas más preciadas de nuestro patrimonio inmaterial: el patués. Esta lengua, fruto del mestizaje lingüístico y del arraigo a la tierra, es mucho más que un dialecto; es la voz viva de nuestras gentes, la herencia de nuestros abuelos y el hilo que teje comunidad entre generaciones.

Este año, el Certamen Literario en Patués “Vila de Benás” ha reconocido la brillante labor de dos voces:

🌟 Joaquín García Albero, con El pasadó de caballs (Primer Premio)
🌟 Elena Sahún Saura, con Naltres (Tercer Premio)

Les hemos invitado a compartir su experiencia, su pasión por escribir en patués y el proceso creativo detrás de sus textos premiados.

🎙 Entrevista a Joaquín García Albero y Elena Sahún Saura

1. ¿Qué os motivó a escribir en patués y presentaros a este certamen?

Joaquín García Albero:

En mi caso, las causas son bastante prosaicas. Me envió la convocatoria un primo de Benasque, cuando apenas faltaban seis días para el vencimiento del plazo de presentación. Pensé que sería un reto escribir un relato en benasqués y que, además, ello le haría ilusión a mi padre, hijo de casa Remundet de Benás y memoria viva del valle y de sus gentes.

Elena Sahún Saura:

La información sobre el certamen me la hicieron llegar dos personas: María Jesús Espot de Camping Laspaúles y Sara Ballarín, vecina de Suils y profesora de patués en el valle que desde el primer momento me prestó su ayuda con la lengua. Ambas me animaron a participar. También otras personas que me aprecian, que saben de mi amor por los libros y la lectura y que pensaron que podía intentarlo.

2. El patués tiene una fuerte carga identitaria. ¿Qué significa para vosotros escribir en esta lengua?

Joaquín García Albero:

Para mí el pautés es el idioma de mi familia paterna. Es mi infancia, el léxico con el que nombro el espacio íntimo y lejano de mi niñez. Sin más. No he creído jamás en identidades colectivas. De hecho me desagrada todo tipo de manifestación nacionalista o regionalista. Aunque respeto esos sentimientos, yo, como apátrida de las montañas de mi infancia, soy ajeno a ellos. No necesito pertenecer a ninguna tribu, ni sentir -como decía Nietzche hablando del nacionalismo- el aliento de los bueyes en el establo. Estoy muy bien a la intemperie, sin necesidad de que nadie me digo cómo y en qué idioma he de pensar.

Elena Sahún Saura:

Escribir en patués ha supuesto volver a Laspaúles, volver a casa antón, volver al pasado y rememorar mi niñez.
El patués es una parte de nuestra identidad, de nuestra cultura y de los lazos que creamos con la gente que lo habla. El hecho de que exista este certamen ya es una reivindicación del mismo.
El patués ha sido siempre una lengua de tradición y transmisión oral durante muchas generaciones. Y sigue vigente, pero quizás cada vez menos.
Debemos ser conscientes de esta debilidad. La transmisión del patués de padres a hijos se está perdiendo en parte. Así que hagamos el esfuerzo de seguir hablándolo y también escribiéndolo, para que quede constancia de él.

3. ¿Cuáles fueron los principales retos lingüísticos y creativos?

Joaquín García Albero:

La principal dificultad que he encontrado ha sido decidir qué normas ortográficas decidía aplicar en la redacción del relato. Es decir, cómo escribir las palabras de un idioma que para mí -y para casi todos los benasqueses- ha sido siempre exclusivamente oral.
Las distintas propuestas ortográficas que hay del patués, la de Ballarín y demás estudiosos, no acaban de convencerme, porque prescinden en mayor o menor grado de la etimología latina, para mí, fundamental en la expresión escrita de toda lengua románica que pretenda tener expresión literaria.
En este sentido, creo que urge una koiné ortográfica que se aplique a todas las variantes lingüísticas que se consideran parte de la familia del patués altorribagorzano.

Elena Sahún Saura:

Escribir en patués ya implica un reto en sí mismo. Al ser una lengua de tradición oral, no hay muchas referencias escritas.
Aunque ya existen compilaciones acerca de ortografía y gramática de lenguas altoaragonesas, al consultarlas, no me resultaron de ayuda porque no recogen exactamente el patués que yo conozco y hablo.
Así que opté por trasladar fonéticamente las palabras al papel.
Era la primera vez que escribía un relato en patués. Cuando tu formación académica y tus lecturas han sido siempre en castellano, es difícil pensar solo en patués.
Debes rebuscar en tus raíces y, como me recomendó Sara: “pensa en com hu diría tu pare”.

4. Sobre vuestras obras premiadas...

Joaquín García Albero:

El pasadó de caballs es un relato histórico ambientado en las postrimerías del siglo XVI.
El relato fabula con la ejecución por brujas, en Laspaúles, de la tía y la novia de uno de esos pasadores de caballos.
Mujeres que son víctimas de la violencia vicaria que los vencedores de la Guerra de la Ribagorza ejercen sobre los perdedores.

Elena Sahún Saura:

Naltres se inspira en mis recuerdos y en la figura de José Boira, maestro que ejerció varios años en la escuela de Laspaúles.
Los maestros en los pueblos pequeños se convertían en parte importante de la comunidad. José fue un vecino más, amigo de sus alumnos y de los padres.

5. ¿Qué papel juega la literatura en la conservación del patués?

Joaquín García Albero:

Me temo que la pervivencia del patués está en una situación crítica que no va a solucionar la literatura.
Primero habría que fortalecer su uso oral... luego quizás sea el momento de fortalecerlo con la escritura.

Elena Sahún Saura:

La literatura en patués es fundamental para preservarlo.
Debemos hacer un esfuerzo para seguir, no solo hablándolo, sino también plasmándolo en relatos, cuentos, poemas, artículos...

6. ¿Cómo fue el proceso creativo?

Joaquín García Albero:

El pasadó de caballs utiliza una pequeña trama de un proyecto de novela histórica en el que llevo trabajando unos meses. Cuando me llega la convocatoria del concurso, decido utilizar toda esa vasta investigación histórica que ya tenía recopilada para crear un relato breve, con una estructura propia del cuento, y dar voz única a uno de los personajes de esa futura novela, un narrador intradiegético que enjuicia unos terribles hechos históricos en los que se ve involuntariamente involucrado.

¿Nacieron de experiencias personales, de historias escuchadas, de paisajes íntimos?

En esa investigación histórica sorprende que muchas de las costumbres y modos de vida del siglo XVI coinciden con las que recuerda y cuenta mi padre sobre la intrahistoria de estos lugares del Pirineo central. La vida en nuestros valles hasta principios del siglo XX apenas difieren de un siglo a otro. Los rigores climáticos y un aislamiento geográfico ancestral condicionaron, hasta hace muy poco, el carácter y obviamente las características socioeconómicas de los lugareños.

¿Hubo algún momento especialmente revelador o emocional durante la escritura?

Como siempre que escribo relatos históricos en primera persona, intento ponerme en la piel, la cultura y el pensamiento del personaje narrador, en la mentalidad de su época y el lugar en que vivió. De modo que espero que el lector de El pasadó de caballs sienta levemente o intuya los sentimientos y las emociones del protagonista, Miquel de Arcas.

Elena Sahún Saura:

Mis recuerdos de la escuela en Laspaúles son entrañables.
Decidí contar la elaboración de Naltres, nuestro periódico escolar, como una de las actividades más novedosas que nos propuso José.
Nada de eso sucedió así, pero hubiera sido perfectamente posible. Y era una forma de darle protagonismo a nuestro dialecto.

¿Qué consejo daríais a quienes quieren escribir en patués?

Joaquín García Albero:

Creo que hoy en día, en el ámbito artístico, si algo le sobra a la mayoría de la gente es atrevimiento, desinhibición; por lo que entiendo que de desearlo o pretenderlo, lo único que a esa persona podría refrenarla sería ese desconocimiento ortográfico que mencionaba antes. Como no hay correctores digitales en patués, lo suyo sería entonces aprovecharse de la buena predisposición de los maestros o estudiosos del idioma...

¿Hay algún recurso, actitud o hábito que recomendaríais para explorar esta lengua como herramienta de expresión literaria?

Volviendo a la reflexión anterior, primero habría que fortalecer su uso oral. Y ello solo es posible si la gente de habla materna patuesa -se case con quien se case y hable lo que hable con su pareja- les hable a sus hijos en el idioma de los suyos, para que la transmisión generacional no se interrumpa. Luego quizás sea el momento de fortalecerlo con la escritura, con una literatura que no sea tan solo vivencial, de recuerdos de infancia, de tiempos y costumbres pasadas, sino que también permita escribir relatos de cualquier género literario de actualidad.

Elena Sahún Saura:

Que se atrevan. Es un proceso muy enriquecedor.
Pensé que sería más fácil escribir en castellano y luego traducir, pero entendí que debía pensar directamente en patués.
¡No pares de escribir!

Con esta entrevista, buscamos no solo conocer a los autores detrás de los premios, sino también abrir una ventana a una lengua que sigue viva gracias a quienes la honran con sus palabras. 

¿Tienes una historia en patués esperando salir? Quizá este sea el empujón que necesitas.

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