12/15/2025

Entrevista a Juanjo Artero

Bajo las estrellas del Laspaúles con Juanjo Artero

El pasado 20 de septiembre, Laspaúles se convirtió en un teatro al aire libre. Entre montañas, el aire fresco del Pirineo y un cielo estrellado, el actor Juanjo Artero presentó El milagro de la Tierra dentro de la segunda edición de las jornadas “Dos estaciones bajo las estrellas”.

Juanjo Artero

Acostumbrado a escenarios y platós, Artero encontró aquí algo diferente: la cercanía, el silencio y la calma de un pueblo que escucha con el alma. Bajo las luces del firmamento, conversamos con él sobre la vida, el arte y los milagros pequeños que habitan en las cosas simples.

El milagro de la vida

“La verdad es que nunca me imaginé actuando bajo un cielo como el de los Pirineos. Me parece un lujo, algo que no se me habría ocurrido, y encima, con este tiempo tan maravilloso”, empieza sonriendo.

Su obra, El milagro de la Tierra, reflexiona sobre la existencia, la fragilidad y la grandeza del ser humano. “El milagro de la vida es ya el hecho de estar aquí. Cualquier ser vivo lo es. Ya solo ser ese espermatozoide que llega al óvulo... eso me parece un milagro”, dice con humor.

Y añade, más serio: “La obra habla de eso, de redescubrir lo maravilloso de este mundo, que, por otro lado, nos estamos cargando. De volver a mirar con asombro”.

Desde niño, confiesa, le ha acompañado una pregunta: “¿Qué pasa cuando se acaba todo? ¿Nos transformamos? ¿Volvemos? Esa búsqueda de sentido me angustiaba mucho, pero ahora ya no. Ahora sé que hay cosas que no voy a saber, y vivo más tranquilo con ello.”

El arte de actuar

Su tonoJuanjo Artero cambia al hablar de su oficio. “Antes de salir a escena intento centrarme, hacer una relajación, calentar la voz, el cuerpo. No es un ritual, es un calentamiento, como el de un deportista. Si sales relajado, con tu energía bien colocada, puedes disfrutar y transmitir de verdad.”

Entre bromas, recuerda sus inicios: “Yo imitaba a los grandes, a Marlon Brando, queriendo estar relajado como él… hasta que entendí que cada actor tiene su centro. Yo lo busco con taichí, porque te enseña a colocarte en equilibrio, a sentir el cuerpo desde el centro. Eso me ayuda mucho a entrar en el personaje.”

También comparte un principio esencial: “El teatro es dar y recibir. No competir, sino crear juntos. Si tú me lanzas algo y yo te lo devuelvo, pasa algo. El ego es malísimo para un actor. Somos un equipo.”

Entre sus referencias, cita a Walt Whitman: “El poema No te detengas es una inyección de vida. Me lo regaló Juan Carlos Estremera, el autor de la obra, y me pareció maravilloso. Dice: ‘No permitas que te quiten tu derecho a expresarte… no abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario’. Es un texto que me gustaría que mis hijos llevaran siempre consigo.”

 

Un deseo para la Tierra

Si pudiera regalarle algo al planeta, Juanjo no duda: “Le daría una energía limpia. El ser humano tiene capacidad para crear, pero muchas veces la ha usado para destruir. La conquista del espacio, por ejemplo, fue la primera vez que se avanzó sin querer hacer daño. Ojalá sigamos por ese camino.”

Recuerda una conversación con José Luis Sampedro: “Él decía que el hombre ha avanzado mucho gracias a mezclar oficios y conocimientos distintos. Y tenía razón. Cuanto más especializados nos volvemos, más fácil es que nos manipulen. Nos falta esa mezcla, esa humanidad.”

Entre estrellas y manta

Cuando le pregunto si es más de telescopio o de sofá, sonríe: “He de reconocer que soy más de sofá y manta, aunque me fascina el universo. Si alguien me lo explica bien, me quedo embobado.”

También se ríe al recordar su adolescencia: “A mi yo de 14 años, el de Verano Azul, le diría: tranquilo, disfruta del camino. Todo llega, y también todo pasa. A veces la ansiedad por llegar te impulsa, pero hay que disfrutar del viaje, no solo de la meta.”
 

Una pausa en Laspaúles

Durante su estancia, hubo algo que le conquistó especialmente: “El olor al doblar la esquina del camping. Es una mezcla de aromas que no sabría describir, te lleva a la infancia. Aquí todo huele a vida, a calma. Además, el verde, el aire limpio… es un regalo.”

Recuerda un encuentro inesperado: “El primer día vi una víbora del Pirineo. Me impresionó, era preciosa. La dejé ir, claro. Tiene su derecho a estar aquí. Todo en la naturaleza tiene un porqué.”

Y cuando le pido una palabra que defina su paso por el pueblo, lo piensa unos segundos: “Pausa. Una pausa buena, necesaria, de esas que te colocan por dentro.”

Juanjo Artero

Ping-pong final

Montaña o mar: “Es como elegir entre papá o mamá… pero diría de montaña al mar.”
Café: “Con leche.”
WhatsApp o llamada: “Depende del momento y con quién.”
Una canción: “Santa Lucía, de Miguel Ríos. Me pone los pelos de punta. Me transporta a una época muy bonita, cuando vivía en Andalucía.”
Atardecer o cielo estrellado: “Primero el atardecer… y luego el cielo estrellado. Uno te lleva al otro.”

Juanjo Artero, Dos estaciones bajo las estrellas

Nota final

La obra El milagro de la Tierra se representó en Laspaúles el pasado 20 de septiembre, dentro de la segunda edición de las jornadas “Dos estaciones bajo las estrellas”, organizadas por la Asociación Turística de Laspaúles.

Entrevista y redacción: Lucía Pla

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